European Year for Innovation and Creativity

Emil Cioran y el futuro del cianuro.

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Cioran

Conocí a Cioran antes de venir a Rumanía; un amigo bastante divertido y sin fe alguna en nada de nada me habló de lo mucho que le gustaba este pensador, así que me hice con uno de sus libros. Recuerdo haber abandonado dicho libro antes de terminarlo; me sacaba un poco de quicio tanto pesimismo, me hacía sentir más angustia de la estrictamente necesaria e incluso, me cabreaba que pensando lo que pensaba, la terrible negación absoluta, se hubiese dedicado a escribir. ¿Para qué? Pregunta retórica a estas alturas.

Aun así, tras este segundo acercamiento, tengo que reconocer que el pensamiento de Cioran no carece de interés para mí: abre perspectivas de reflexión. Una de las cosas que más me gustan de lo que he encontrado en él es esa estupenda imagen terrorífica de la Naturaleza: cara negra negrísima en la que ésta comúnmente llamada”Madre” es concebida como el lugar donde el engaño, el crimen, la tortura, los más bajos instintos, el incesto, la violación, el canibalismo y todo lo relacionado con lo terrible, tiene lugar. Como imagen poética en que se ilustra a la perfección la idea, me viene a la cabeza la película Antichrist, de Lars Von Trier, donde se suceden situaciones reveladoras de tal Naturaleza Terrorífica, como por ejemplo el  zorro que aparece devorándose a sí mismo en medio del bosque. Cosmos-Caos, sinsentido, impiedad, crueldad, etc.

Con respecto a Dios-Padre-Creador, Cioran considera que, en el caso de que exista, estamos ante un Dios incompetente, imperfecto y sádico; un Dios creador de un mundo horrible como éste no puede corresponderse con calificaciones benevolentes. ¿Y qué hay del hombre, esa criatura exaltada como capaz de razón, rectitud, moral, en definitiva, como capaz de Libertad, por los ideales ilustrados, ya desde la Grecia clásica, pasando por el Siglo de las Luces, hasta el momento actual? Esta criatura es concebida por Cioran como la más indigente de todas, un paréntesis no decidido entre dos momentos eternos de no existencia. El hombre es un ser que, si en algún momento hace el bien, es por fuerza contra todos sus instintos, sus tendencias; es un ser-víctima al que le gusta dañar a sus congéneres, es egoísta, envidioso, débil, cobarde. Una “pesadilla biológica”.

Con esta introducción al pensamiento de Cioran, uno puede hacerse una ligera idea de lo que va a encontrar en su obra. Si bien al leerle se percibe claramente la influencia de Nietzche, tanto en la forma como en el contenido, salvando muchas muchas distancias, a diferencia de Nietzche, Cioran es totalmente desesperante. Con esto me refiero a que con Nietzsche, uno percibe en cada momento, de la mano del nihilismo, una fuerza creadora que sobrepasa la posible parálisis consecuencia de esa nada propuesta; en Cioran se sugiere la nada a secas, la nada sin más, vacía, sin alternativa.

Es evidente que, ante tal panorama, sea inevitable la siguiente pregunta, la cual, por supuesto, le fue formulada en repetidas ocasiones al propio Cioran: ¿Por qué no el suicidio, entonces? Precisamente consideraba la opción suicidio como aquella salida posible que le permitía soportar la existencia sin desesperarse por ver consumado el auto-aniquilamiento; saber que siempre se tiene la posibilidad de estrellar los sesos contra el suelo, y… a la vez, considerar que el verdadero suicida es aquel que ante lo terrible de la vida, y ello referido al ser-conciencia en ese abismo absoluto y desesperante de la Condición Humana, continúa mirando al vacío infinito situado en el límite de sus pies. Vértigo absoluto.

            Puede que, para muchos, este razonamiento poco tenga de tal y no sea considerado más que un juego de palabras para no dar respuesta, para decir nada. Es posible, ¿por qué no? Al fin y al cabo, Cioran es de aquellos que consideraban, al igual que Nietzsche, la deficiencia congénita del lenguaje para expresar verdad, siendo a la vez, como éste, un consumidor compulsivo de palabras.

            Dicen los que le conocieron que era un hombre con gran sentido del humor, amable y atento, algo que descuadró la idea previa de ogro amargado que había imaginado. Cioran tuvo una vida “material” envidiable; trabajó sólo tres años, dos en una librería, a la que casi vio quedar en la bancarrota, y uno y como profesor de instituto, siendo popular la anécdota del suicidio de una de sus alumnas. El resto de su tiempo lo pasó escribiendo, no precisando de más actividad laboral al casarse con su esposa, la cual lo mantuvo.

Si bien nació en un pueblo próximo a Sibiu, estudió en Bucarest, Berlín y París, residiendo en Francia la mayor parte de su vida, hasta su muerte. Únicamente una obra fue escrita en su lengua natal; para el resto utilizó el francés. Renunció a la nacionalidad rumana para declararse apátrida. Curiosamente murió muy mayor, alrededor de los noventa años, previo periodo padeciendo Alzheimer.

La guardia de Hierro

            En una referencia biográfica pueden eludirse, por supuesto, este tipo de cosas, que habitualmente dan lugar a justificaciones y fuertes críticas por parte de unos y otros, pero es información que a todos gusta saber. Me remito a comentarlo.

            Está comprobado que durante un determinado periodo de su vida, y no muy corto, perteneció a la Guardia de Hierro, partido fascista rumano, ortodoxo, nacionalista y fuertemente antisemita que no consiguió llevar a buen fin un Golpe de Estado en 1941. Cioran mostró en esa época de su vida predilección por las tendencias político-sociales radicales; elogió a Hitler y a Lenin al mismo tiempo. Su descontento con la historia y situación de Rumanía le hizo renegar de su nacionalidad, y sus ansias de agitación el simpatizar con posiciones radicales de ultraderecha. Su posición fascista acabó con la Segunda Guerra Mundial, decantándose posteriormente por el escepticismo político, acorde con su pensamiento.

Se sabe que se retractó de dicha postura política. ¿Por qué? Cuesta comprender el esfuerzo, mayor o menor, tomado por desdecirse de un hecho tal cuando no se considera lo moral como válido, o cualquier otra cosa. También podría entenderse como una opción públicamente práctica.

Hecha ya la presentación de este pensador, os dejo con algunos de sus aforismos y frases sin más.

“Creo en el futuro del Cianuro.”

“La posibilidad de suicidio es la cosa que puede hacerme soportar la agonía de la existencia.”

“…el nacimiento, fuente de todas las desgracias y desastres.”

“La física necesita de deshonor, me gustaría haber sido hijo de un verdugo.”

“¡Qué miserable es la sensación! Incluso el éxtasis no es otra cosa que una más.”

“En general estoy tan seguro de que todo está desprovisto de consistencia, de fundamento, de justificación, que la persona que osara contradecirme, incluso si es la persona que más estimo de todas, pasaría a ser para mí una charlatana o una estúpida.”

“Recuerdo con perfecta claridad esa tarde en que, por primera vez, frente al universo vacío, yo era tan sólo una fuga de instantes rebeldes que se negaban a cumplir una función propia. El tiempo se desprendía a mis expensas.”

(Textos extraídos de la obra “Del inconveniente de haber nacido”, 1973.)